Las bibliotecas especializadas son muy diferentes entre sí, bien por la materia o disciplina a la que se dedican, bien por la institución para la que trabajan. Sin embargo, comparten características, como el alto nivel de formación de sus usuarios, la necesaria especialización de los bibliotecarios acorde con los objetivos del centro y el diseño de unos servicios más desarrollados, con ayuda del imparable avance tecnológico.
Todos los programas de formación deberán tener en cuenta los mapas de competencias propios de la institución, el perfil de los usuarios y la especificidad de la documentación manejada, otorgando un destacado papel a la labor del bibliotecario, que necesitará un aprendizaje permanente.


