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El c-learning, usando el potencial de la nube para el aprendizaje

¿Qué es el c-learning o cloud learning? Pues nada más que un sistema de distribución y absorción de contenidos (o competencias), usando los mecanismos y herramientas que nos ofrecen las nuevas tecnologías en red, para poder realizar un aprendizaje efectivo basado en cuatro aspectos:

  • Comunidad
  • Comunicación
  • Colaboración
  • Conexión

Por tanto, estaríamos hablando de cualquier tipo de aprendizaje obtenido usando medios sociales (o aulas virtuales) que nos permitan un trabajo horizontal en forma de comunidad, con espacios abiertos para la comunicación y colaboración. Los espacios abiertos a los que se refiere este aprendizaje pueden estar sometidos a ciertas restricciones (grupos de trabajo sobre un tema concreto, cursos privados o en abierto con límite de participantes -a veces los propios alojamientos nos obligan a ello-, equipos de diálogo, claustros de centro en comunicación permanente, etc.).

El universo educativo global que marca el concepto, ¿sería de utilidad manifiesta en nuestras aulas? ¿Sería por si mismo complementario o sustitutivo del e-learning? En primer lugar, comentar que el propio concepto nunca, ni por definición ni por infraestructura de las aulas de nuestro país (limitantes en cuestiones de ancho de banda y con capados selectivos de la mayor parte de sistemas de redes sociales) podría llegar a ser sustitutivo de un sistema de enseñanza tradicional. En segundo lugar, si hubiera centros de enseñanza superior que lo usaran, nos encontraríamos con el problema de cómo gestionar dichas plataformas y, la dificultad de conseguir, sin que hubiera un módulo cero (o de iniciación) que los propios alumnos se manejaran con toda esa cantidad de herramientas y servicios que se habrían de incorporar. Y, finalmente, potenciar la nube, con servicios de terceros de almacenaje y distribución de contenidos, haría que el propio centro educativo estuviera ceñido a las decisiones de esos prestadores de los mismos. Dejar en manos de terceros todo el sistema de control de acceso a los contenidos es algo que, a pesar de las garantías que nos puede llegar a suponer determinadas multinacionales (aplicaciones educativas de Google, Facebook, etc.) ello no implica que podamos gestionar y personalizar a nuestra medida los servicios de acceso y distribución.

Estamos hablando de aprendizaje basado en procesos sociales, con facilitadores del mismo y con servicios accesibles desde cualquier lugar.

Imaginemos que estamos diseñando un entorno formativo y disponemos de un servidor, donde tenemos alojado un LMS (Moodle, Chamilo, Sakai o similares), al cual queremos dotar de funcionalidades externas. ¿Debemos integrarlas en el propio alojamiento? ¿Debemos permitir que sean terceros quienes lo gestionen? ¿Será suficiente el hosting para asumir la cantidad de conexiones -de entrada y salida- en picos de estudiantes que acceden al mismo? ¿Tendremos servidores virtuales o máquinas en nuestro propio centro educativo? Volvemos a lo mismo: si tenemos servidores de hosting que no sean propios, el problema de que un día cualquiera dejen de ofrecer dicho servicio es idéntico al uso de servicio de terceros. Por tanto, riesgo siempre va a existir (incluso que lo queramos minimizar al máximo).

¿Inversión en equipamiento para ese c-learning? Mínimo, por no decir casi inexistente. Con clientes ligeros, distribuciones gratuitas (versiones de Linux más o menos personalizadas) que permitan acceder a los servicios deseados… sobra y basta. Eso sí, inversión en ancho de banda imprescindible. Conexiones por red y wifi en condiciones. Puntos de acceso bien situados y, existencia de líneas redundantes (de compañías diferentes) para poder asumir un posible fallo en uno de ellas.

Eso sí, un c-learning como modelo de aprendizaje y, sin una formación en los servicios que nos puede ofrecer la red, va a estar abocado a un rotundo fracaso. Inversión sí, pero en formación del docente que la usa y de los docentes que la gestionan (intracentro y extracentro).

Un nuevo paradigma de aprendizaje que se añade a otros muchos que tan sólo se diferencian de éste por las características de los servicios utilizados, por la ubicación del aprendizaje (e-learning o b-learning) o por el propio sistema de aprendizaje (social learning). Y seguro que me dejo muchos otros en el tintero.

Fuente: Jordi Martí a través de blog XarxaTic